En Inglaterra, una joven de 17 años toma tres botellas de vino por día. Necesita 300 dólares por semana para costearse el vicio. Los médicos le avisaron que si sigue así pronto va a necesitar un trasplante de hígado
Con sólo 17 años, las preocupaciones de Amy Lewis están más allá de las materias del secundario ya que los médicos le avisaron que si sigue tomando de a tres litros de vino por día pronto va a necesitar un trasplante de hígado.
"Sé que me está matando, pero no puedo parar", declaró Amy, la adolescent, oriunda de Chesterfield, una localidad en el condado inglés de Derbyshire. Al parecer, la chica empezó a tomar a los 12 años para encajar dentro de su grupo de colegio, donde todos la cargaban.
Pero muy pronto la bebida se convirtió en una adicción que la llevó a consumir 12 veces más de la dosis recomendada para un adulto. En su corta vida, la adolescente ya pasó por tres lavajes de estómago, y los médicos le advirtieron que necesitará un trasplante de hígado si sigue tomando así.
Hoy en día, la chica trabaja en un McDonald's para pagar su adicción, que llega a costarle unas 200 libras semanales, o 300 dólares. A las tres botellas de vino que Amy toma cada día hay que sumarle el medio litro de vodka que consume durante el fin de semana.
fuente: cronica
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